Nos encontramos ante un conjunto de representacines gráficas acotadas una profunda arquivolta en bóveda de cañón con arco de medio punto. Devido a esto podemos deducir que se trata de la decoración escultórica de un tímpano.Podemos observar como en el centro de la imagen, el Miestas Domini preside el tímpano. También se puede observar la recreación del Juicio Final mediante mostruosas figuras, sobre todo en la parte superiopr al dintel.Tambie´n se puede ver diferentes iconografías como ángeles, sacerdotes, la cruz..También se observa como el tímpano se encuentra en negativo, es decir, existe un abocinamiento haci el interior.
En
la composición destaca la figura central de Cristo en Majestad
(Maiestas Domini) dentro de una mandorla que simula con nubes un
espacio celeste. En este caso Cristo no aparece como un juez severo,
portando desafiante el libro de la Ley, sino indicando al peregrino
el camino de salvación con la derecha, levantada hacia el signo de
la cruz que portan dos ángeles en el registro superior, mientras que
con su mano derecha hacia abajo hace al ademán de apartar a los
malditos. Su majestad queda realzada tanto por el acompañamiento de
dos ángeles con candelabros en la base, alusión a la luz que
representa Cristo, y otros dos con cartelas en la parte superior.
Bajo los pies de Cristo, aparece el arcángel San Miguel pesando las
virtudes y los pecados de las almas frente a la burlona figura de
Satanás que, con sonrisa sarcástica y empujando con el dedo la
balanza, intenta hacer trampas para quedarse con un alma. En la parte
superior y a cada lado, los ángeles tocando trompas anuncian el
comienzo , el momento en que comienza la resurrección de la carne y
cada cual tiene que enfrentarse a su juicio personal.Tras
de él, los ángeles llevan la Cruz, el hierro de la lanza y los
clavos evocadores de la Pasión.
El
Paraíso continua en el registro central, a la izquierda del
espectador, donde los elegidos, se dirigen hacia Cristo. En el
extremo izquierdo los santos son guiados por un ángel, apuntándose
como Santiago el que camina apoyado en un bordón y a su lado el
monje Arosnide, el que robara las reliquias de Santa Fe en Agen y las
trajera a este lugar. Delante de ellos, el abad Dadom, fundador de la
abadía, porta un báculo y conduce de la mano al emperador
Carlomagno, su benefactor, caracterizado con corona y cetro, ambos
acompañados de un séquito de cuatro personajes.
En
un espacio privilegiado aparece la Virgen en su papel de intercesora
ante Cristo. Junto a ella San Pedro, portando un báculo y una llave
de gran tamaño, y un abad no identificado, posiblemente Oldoric,
promotor de las obras cuando se labró el tímpano. Sobre ellos
cuatro ángeles sujetando cartelas con referencias a las tres
virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, y una alusión a la
humildad.
Los
suplicios continúan en el registro intermedio, donde dos ángeles
armados impiden a los condenados escapar del Infierno, uno portando
un escudo y una espada y otro una lanza estandarte. Junto a ellos,
otros dos ángeles orientados a Cristo, uno portando el Libro de la
Vida y otro agitando un incensario. Más a la derecha, a dos niveles;
arriba un abad aferrado a su báculo es devorado por un monstruo y
unos monjes son atrapados con una red por otro demonio; a su derecha
es pisoteado un hereje que porta un libro; junto a él un
falsificador de moneda es tirado de la barba. Más abajo aparece un
rey desnudo atrapado por un diablo que burlonamente se arrodilla ante
él; a su lado son humillados dos monjes indignos; en el extremo dos
diablos burlones cuelgan por los pies a los borrachos. La
secuencia comienza con la figura de San Miguel pesando los pecados y
un ángel, ( que no aparecen en la foto a la derecha ) a la izquierda
del tabique central, abriendo la puerta del Paraíso a los elegidos y
conduciéndoles de la mano al interior de un edificio con seis
arquerías y lámparas colgantes. Bajo la arquería central aparece
Abraham acogiendo en su seno a dos jóvenes santos, mientras que a
los lados se colocan por parejas profetas, apóstoles y santas, dos
de ellas portando tarros de ungüentos.
En
el nivel más bajo, en la parte central a la
derecha, un demonio que arroja a los condenados a las fauces del
infierno.
En
un espacio caótico presidido por la figura central de Satanás, al
que un diablo cuchichea en la oreja mientras sujeta una serpiente
entre sus genitales y pisotea a un hombre barbado. A su lado aparece
el castigo de los siete pecados capitales, como la soberbia a la
izquierda, representada por un caballero desmontado a golpes de su
caballo; a su lado la lujuria, con una mujer adúltera con los pechos
al aire y el cuello amarrado al de su amante; la avaricia, con un
ahorcado con la bolsa de dinero al cuello; la envidia, con un
calumniador al que cortan la lengua; la ira, con un personaje al que
un diablo hace burla golpeando su cabeza; la pereza, representada por
un hombre acostado al que otro diablo sume entre las llamas; en el
extremo derecho la gula, con un goloso empujado sobre la olla. Sobre
el dintel una frase amenazadora: "Pecadores, si no cambiáis
vuestras costumbres, sabed que sufriréis un juicio temible".
Podemos contemplar a Sainte-Foy ( Santa Fe ) bajo la mano de Dios,
junto a unas cadenas de prisioneros a los que ella ha
liberado. Afortunadamente esta obra maestra de la escultura
románica, se conserva completa y en muy buenas condiciones, a pesar
de que a finales del siglo XIV fuera trasladada desde su ubicación
original y colocada bajo un gablete con función de pórtico.


